martes, 13 de octubre de 2009

La opinión de un palestino residente en Valencia

Después de desayunar nos hemos ido a la estación de autobuses a coger una furgoneta que nos llevase a Jenin. En la “estación” se nos ha presentado un chaval bastante majo al oírnos hablar español. Era un palestino que con dieciocho años se fue a estudiar a Valencia. Creo que lleva allí ya unos ocho años. Para venir a ver a su familia no le está permitido venir desde Israel, tiene que volar a Amman (Jordania) y desde allí pasar un montón de puestos de control para llegar a su pueblo. Según nos ha contado tarda diez horas en hacer cien kilómetros.
Nos ha estado explicando un poco como funciona la economía Palestina. Según cuenta, es totalmente dependiente de Israel. Mucha gente cruza todos los días la frontera para trabajar allí y se vuelve por la noche. A él, esto le parecía bien puesto que aunque les pagan menos que a los israelíes, proporcionalmente el sueldo es bueno. Además, como luego viven en Cisjordania, gastan menos.

Las cosas antes de la segunda Intifada debían de funcionar así con bastante normalidad y según él, las cosas iba bien. Al comenzar la segunda Intifada, Israel instaló los checkpoints y el muro, fue entonces, cuando se bloqueó a mucha gente la posibilidad de trabajar.
Parece curioso que en el fondo son dos pueblos condenados a entenderse puesto que unos necesitan la mano de obra, barata en este caso, y los otros necesitan el empleo.

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