jueves, 8 de octubre de 2009

Entrando en la tierra Prometida. Viaje de Amman a Jerusalén




A la mañana siguiente me levante con el brazo izquierdo completamente lleno de picaduras. Mi cama debía de estar llena de pulgas o chinches. Me picaba de la leche….

Después de desayunar, debido al desinterés total que teníamos en la ciudad de Amman, nos fuimos a coger un taxi para irnos a la frontera con Israel. Tuvimos que coger primero un taxi desde el hostal que nos llevó a una parada de taxis colectivos que nos llevarían a la frontera. El taxi colectivo no tardó prácticamente nada en llenarse. Nosotros dos y dos chavales palestinos más y nos pusimos en rumbo a la frontera. Yo intenté tener algo de conversación con el tío que tenía hombro con hombro, pero la cosa no dio para mucho.

Tardamos aproximadamente una hora y media en llegar a la frontera, allí el taxi nos dejó a Diego y a mi en la aduana y se fue con los dos palestinos. No sabemos si es que hay una frontera diferente para palestinos y extranjeros, pero el caso es que por esa frontera éramos todos extranjeros.

En los pasaportes, se repitió la misma operación que a la entrada a Jordania, a Diego González, por tener antecedentes en Jordania (espero que algún día de estos nos cuente lo que ha hecho) se lo llevaron a las oficinas. Volvió al cabo de unos cinco minutos sin demasiada mala cara. No debió de ser demasiado duro!!!

Cuando ya teníamos arreglado lo de los pasaportes y el visado de salida nos mandaron a una sala de espera para que un autobús nos cruzase la frontera.

Allí conocimos a un colega Sueco, Erick. Estuvo hablando un rato con Diego mientas yo estaba escribiendo.

Puesto que nos sobraba algo de dinero Jordano y ya no teníamos previsto gastar más, nos gastamos nuestras últimas divisas en un KitKat gigante. Poco más tarde nos informaron de que el bus ya estaba listo y podíamos subir. Nuestra primera sorpresa vino cuando vinieron cobrando dos dinares jordanos por pasajero y uno y medio por maleta. Uff!! Y nosotros sin dinero!!! Menos mal que acabamos de conocer a nuestro amigo Erick que si tenía dinero…

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