domingo, 11 de octubre de 2009

Haciendo amigos en el autobús urbano

Llegamos a Jerusalén aproximadamente con cinco céntimos de euro. Un poco justos para todo…. Después de preguntar a unas cuantas personas por una casa de cambio sin que nadie nos ayudase, encontramos un cajero automático del que sacamos unos cien euros.
Con este dinero nos dirigimos calle Java arriba en dirección a la ciudad vieja con la idea de encontrar una parada de bus que nos llevase para allá, tenía que ser el bus número veinte.

En la parada que encontramos coincidimos con unos extranjeros que hablaban inglés, parecía americanos. Hablando con ellos para ver que bus nos venía mejor acabamos charlando un poco de nosotros mismos. El hombre venía con su mujer a una convención de su familia. En la convención iban a ser cinco mil miembros de la familia que venían desde todas partes del mundo ¡!!, casi nada ¡!!.
Él había nacido en EEUU y se había venido a Israel en 1967 (guerra de los seis días) puesto que según él no tenía un rumbo muy definido en la vida y presentía que aquí iba a pasar algo. La verdad es que no se equivocaba. Estuvo trabajando aquí conduciendo un camión. Se quedó ocho años, desde los dieciocho a los veintiséis y aquí fue donde  conoció a su mujer.

Después de un rato de espera por fin llegó el autobús número veinte. Estábamos pensando en ir a dormir a Ramallah pero no sabíamos si sería demasiado tarde.

Al subir, nos encontramos al conductor escuchando música argentina, resultó ser de Uruguay. Puesto que a mi me resultó majete, decidí preguntarle si sabía como podíamos ir a Ramallah. La respuesta del conductor de autobús también fue bastante curiosa: “No sé donde está eso”, se me quedó un poco cara de tonto, pensaba que lo mismo lo había dicho mal así que ingenuamente se lo intenté aclarar: “Si, una ciudad aquí cerca, al norte”. Luego el tío me soltó “Eso no es Israel”, “Como amigos no os recomiendo que vayáis allí” “vosotros sois turistas, pero a ellos no les importa, les da todo igual” , “ no tengo nada contra ellos, pero es así”.
La verdad es que me quedé flipado. Simplemente con una conversación tan breve como esa se ve muy claramente que no tienen mucha intención de reconciliarse.



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